Por Demian Duarte
Todo hace indicar que ahora si, el viernes 3 de agosto los integrantes de la 59 Legislatura cerrarán el vergonzoso capítulo de la falta de acuerdos en torno al paquete económico 2012 y aprobarán con 7 meses de retraso la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos 2012.
Y aunque después de tantas muestras de discordia y de enseñar que en la política local es más que cierto el dicho de que del plato a la boca se cae la sopa, quiero creer que ahora si habrá seriedad a este respecto, y que los legisladores actuarán de manera seria y responsable.
Y es que el daño que su actitud le ha provocado a la economía local es realmente incalculable, al grado de que hay empresas en abierta crisis, cuando no han debido cerrar derivados de la falta de acuerdos al respecto de ese tema.
Lo peor del caso es que los argumentos de los legisladores son tan pobres como ridículos, ya que si hay un asunto fundamental para garantizar la vida institucional en el estado es el puntual cumplimiento de esa obligación legislativa.
En el Congreso del Estado, por Ley está estipulado que la primer obligación de los diputados es discutir y aprobar el paquete fiscal de cada año, precisamente en previsión del efecto tan negativo que la falta de acuerdos puede tener sobre la economía estatal entera.
Y es que imagine que prácticamente ninguna de las instituciones que componen a los poderes del estado han tenido la capacidad de cumplir con sus compromisos y se han llevado 7 meses administrando la escasez de recursos, atendiendo literalmente lo que en Ley es obligado, como es el pago de nómina y prestaciones, algunos servicios indispensables, rentas y otros, pero nada en servicios y muy poco a proveedores.
Ahora piense en el tamaño del presupuesto estatal, que alcanza los 30 mil millones de pesos, y que representa el 10 por ciento del producto estatal, y entenderá de lo que le hablo.
Así que esos legisladores que pretendieron defender los intereses de los gobernados, con su actitud lo único que lograron es afectar a los ciudadanos.
Por supuesto hay que celebrar que se dé la circunstancia de la aprobación del paquete presupuestal el viernes, no sea que al calor de cualquier incidente o pretexto, una fracción del Congreso se rebele de nuevo y decida que ahora no le gusta una parte del paquete fiscal, y eso sería una desgracia, porque como se sabe, a la 59 Legislatura, ahora celebre por su baja productividad e incapacidad para tener acuerdos, le quedan solo 45 días de trabajo.
Demos por bueno eso que se decía hoy en el Congreso, demos por sentado que el acuerdo de llamar a la sesión extraordinaria de parte de la diputación permanente a las 12 de medio día del viernes es algo realista, y compremos la idea de que ya pasada la elección el ánimo es de construcción y concordia entre el PAN y el gobierno del estado, con el PRI, que debe comprender que pese a su indudable avance en la elección de hace un mes, sigue como la principal oposición en el estado.
Y sobre todo esperemos que la inmovilidad de esta 59 Legislatura, no contamine a los diputados de la 60, el estado no aguantaría un nuevo episodio de parálisis.