Es de todos conocido que el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto tuvo ayer su acto de cierre de campaña en Sonora y que desde Ciudad Obregón, estableció algunas líneas interesantes de lo que podría ser su gestión en relación con el gobierno estatal y la problemática que enfrenta la entidad de llegar a la presidencia de la República.
Por supuesto, no escapa a la vista del observador que el aspirante presidencial visitó Sonora en dos momentos clave de la recta final de las campañas, por una parte con su negativa a participar en el debate ciudadano organizado por el movimiento “#Yosoy132” y por la otra mano, con la condición confirmada de puntero en las encuestas, que al menos le conceden 12 puntos de ventaja sobre su más cercano perseguidor, Andrés Manuel López Obrador.
Resulta evidente que ante esas condiciones de ventaja, que al menos en el papel tiene de cara a la cita con las urnas, Peña Nieto no quiere tomar riesgos y como ha sido notorio, su principal apuesta es a la mercadotecnia y al efectismo.
No resulta extraño que en su cierre de campaña se concentre en el sur del estado, en dónde su partido se ha refugiado precisamente porque en el resto de Sonora las condiciones le resultan adversas.
Obviamente los cálculos del equipo de campaña del presidenciable son muy claros y concretos, ven a Sonora como un estado que está perdido, en el que la estructura del PAN operará a favor de Josefina Vázquez Mota, y por supuesto la idea es rescatar todo lo posible en votos, para sacar un segundo lugar en la elección presidencial y ganar el mayor número de posiciones posible en las distintas contiendas en juego.
Por eso sus mensajes en Ciudad Obregón fueron muy concretos, impulsar a Guaymas y la infraestructura portuaria, construir un hospital del IMSS y entrarle de lleno al tema del agua para todos los sonorenses, no específicamente para Hermosillo, ni para Ciudad Obregón.
Y naturalmente que para su público cautivo esas palabras son como música para los oídos, aunque no necesariamente lo sea para la población en general, razón por la que evidentemente Enrique Peña Nieto evitó hacer pronunciamientos más allá de la obviedad y se portó en Sonora como un candidato medido y mesurado, que pretende administrar su ventaja.
Ahora, bajo esa perspectiva, me queda claro que el asunto de fondo para Enrique peña Nieto y su equipo existe una necesidad de mostrar un frente fuerte, unido y sólido, que les permita dar el estirón, porque una cosa es que lo que digan las encuestas, con muchas variables y escenarios y otra muy distinta la que puede pasar el día de la elección.
Sí el escenario es como se lo planteaba hace unos días en este espacio el de una elección muy participativa con más de 75 por ciento del electorado votando, es evidente que las condiciones serán muy cambiantes respecto a lo que hoy nos dicen los ejercicios de opinión ciudadana.
Correspondencia a demiandu1@me.com