Debo decir que no me sorprende para nada el nuevo escenario en que se mueven las campañas presidenciales y la elección federal. La imagen de una dura pelea en el final de la contienda es algo que le vengo planteando aquí desde que inició el proceso electoral.
La idea de una cerrada pelea entre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, no es más que la conclusión lógica de lo que ha venido ocurriendo, desde los titubeos del priista, su imagen apuntalada en la mercadotecnia y su plan vacío; esto junto al primer debate, la aparición del movimiento "#Yosoy132" y una excelente estrategia de campaña del candidato de la izquierda, ya puso las cosas a modo para un cierre muy dramático.
López Obrador ha crecido en base a su discurso, su proyecto y sus propuestas, no se puede negar que el nacionalismo y sobre todo la racionalidad con que se presenta el candidato tiene un toque altamente carismático, y le resulta atractivo hasta a quienes piensan distinto que él.
López Obrador conoce el país, conoce a los mexicanos y sabe de sus necesidades y anhelos. Por eso ha sabido diseñar una campaña atractiva, que gusta y convence.
El desplome del PAN en la elección presidencial era también algo predecible, con una mala estrategia, una candidata que habla a gritos, con un equipo de campaña que cometió error sobre error en el primer mes de campaña y con el handicap en contra de la mala imagen del gobierno calderonista y el clima de violencia que se vive en el país era de esperarse.
Este jueves me desperté con la encuesta del periódico Reforma, que pone así el panorama: Peña Nieto con 38%, López Obrador 34%, Vázquez Mota 23% y Gabriel Quadri 5%.
Esto a un mes de las elecciones, con un debate en puerta que se transmitirá en los canales de mayor audiencia, un movimiento de jóvenes que ha obligado a una mayor apertura informativa y una clara tendencia de alza del candidato de la izquierda, que creció 12 puntos en un mes, frente a una clara baja del priista y de la panista, que han bajado 7 y 9 puntos en ese mismo periodo y con un 20% de los votantes señalando que están indecisos.
Sí no está claro a ojos del observador que las cosas se le han puesto color de hormiga al PRI, no sé que otro elemento se podría agregar, pues se trata de un esfuerzo en el que partieron con 20 puntos de ventaja, pero en el que no han hecho otra cosa que caer a partir de errores, confusiones y en especial en base al rechazo de cada vez un mayor número de electores.
Todo indica que incluso para el 01 de julio la historia podría dar un dramático vuelco y la historia del voto útil que en el 2000 sacó al PRI de Los Pinos, y en el 2006 marginó a López Obrador de la presidencia, ahora podría revertirse y conducir al candidato del PRD-PT-Movimiento Ciudadano a obtener el triunfo.
Conozco de hecho a muchos panistas militantes y algunos filopanistas, que ya están decidiendo su voto a favor de López Obrador, porque consideran que lo peor que podría pasarle a México es que el PRI regrese al poder y con él lo haga también el viejo régimen.
Por supuesto en el mes que falta muchas cosas pueden pasar, pero creo que sí hay algo que está claro, es que López Obrador crece como la espuma, mientras sus rivales se han subido en un tobogán que los lleva hacia abajo.
En eso es muy clara la encuesta de Reforma y aunque con otros números, la tendencia también se enfatiza en la mayor parte de los ejercicios de opinión que he tenido a la mano, por lo que estamos ante un nuevo escenario y todavía falta un mes entero para las elecciones.
Por supuesto esas son malas noticias para muchos candidatos del PRI que le han apostado a subirse a la "ola Peña Nieto" para llegar a los pues de elección popular. son terribles nueva también para muchos panistas que ya se hacían en San Lázaro o en el Senado, y plantea una nueva perspectiva para muchos candidatos de la llamada izquierda, que ahora piensan en un escenario en el que López Obrador los empuja y hasta los hace ganar en sus campañas.
La lección que se puede aprender de esto, es que un buena campaña, es el camino éxito electoral, y que sentarse a esperar los votos, no conduce a nada.