Directora General: LIC. ISELA HONG LÓPEZ     Hermosillo, Sonora, México a Mié²£oles, 19 de junio de 2013 | 08:57
Buscar:  
 
INICIO LOCAL NACIONAL ARIZONA COLUMNAS MUJER POLICIACA

ESPECIAL

ENLACES BOLETIN INFORMATIVO DIRECTORIO CONTACTO
 
Publicar en:           


Medios, derecho y libertad

Demian Duarte /

Es una figura común cuando se discute de asuntos relacionados con derechos, libertades y privacidad el asumir que nuestro derecho llega hasta donde se afecta el de terceros. 

Y es una lógica si usted quiere bastante simple, pero que no por básica pasa a ser invalidada ante por ejemplo conceptos como la libertad de expresión, el ejercicio del poder, o el ejercicio de periodismo. 

Incluso en este México de nuestros días bastantes asuntos han tenido que legislarse ya, pasar por tribunales y ser objeto de grandes debates nacionales, para que tengamos que llegar a conclusiones bastante objetivas. 

En primer lugar todos tenemos derecho a una vida privada, y a que se nos respete en nuestras actividades, gustos y preferencias de ideología, pensamiento, preferencias sexuales y estilo de vida. 

En segundo lugar, hay que entender que el ejercicio del periodismo es una actividad que conlleva una enorme responsabilidad, a partir del razonamiento de que la credibilidad del periodista con sus lectores es un factor que le permite a este ser un generador y moldeador de opinión pública.

Por ese criterio es que el periodista debe ser una persona informada, con conocimientos de prácticamente cualquier asunto, pero en especial con un enorme sentido de la ética y el impacto respecto de que lo que escriba o diga en sus participaciones editoriales tendrá gran efecto a favor o en contra de carreras profesionales, vidas familiares, y el prestigio o buen nombre de las personas relacionadas con su dicho.

 Por desgracia esas dos razones fundamentales, se han venido desvirtuando, y no son poco comunes los ataques periodísticos contra personajes de la vida pública. Incluso hay datos de conflictos entre periodistas, precisamente porque en el ejercicio de esta profesión se van afectando intereses, sean privados, políticos y personales, razón por la que esta es una profesión considerada de alto riesgo, pues hay personas que luego se sienten agraviadas, por el ejercicio del periodismo responsable, imagínese usted lo que les ocurre cuando son calumniadas.

Desafortunadamente las agresiones contra los periodistas son en nuestro México demasiado comunes, al grado de que se considera a este país como uno de los más peligrosos para ejercer nuestra profesión.

Incluso para evitar estos problemas, los medios más importantes de México y el mundo, han creado enormes departamentos que verifican las historias que los reporteros, columnistas y articulistas les presentan para su publicación, porque para un medio de comunicación o un periodista en lo personal no existe nada peor que perder su credibilidad y con ello la confianza de su público.

 Esto aplica en televisión, internet, radio, medios impresos y lo que guste y mande. Por supuesto también existen los pasquines, donde de manera anónima y por ende con cobardía se calumnia, miente y agravia, esperando que ese anonimato no deje consecuencias.

 Me quiero referir al caso lamentable de la agresión en contra del director del portal Marquesina Política, Gerardo Ponce de León, en el que se ha inferido por palabras del propio periodista, que puede tener relación con su trabajo como columnista, que desarrolla con el seudónimo de Dr. Pin Zhivago, situación en la que además se ha referido que hay políticos agraviados por él que lo pudieron mandar golpear. 

No es mi papel en este caso cuestionar o criticar los métodos y estilo de trabajar de personas que están en los medios de comunicación; simplemente puedo decir que no es mi modo de hacer las cosas, pero de ahí a pensar que una agresión contra un periodista es merecida o no por ese estilo personal de trabajar, tendré que decir que no es lo correcto; nadie merece ser amenazado o golpeado por su trabajo.

 Sin embargo si creo que los periodistas debemos de ser cuidadosos con los temas que tocamos, y privilegiar en todo caso la ética profesional y el respeto a los demás como el punto de partida con el que ejercemos nuestro trabajo. 

Curiosamente los antecedentes, que incluyen una demanda por difamación que le endilgó a Ponce de León el alcalde de Hermosillo, Javier Gándara Magaña, pero además la insinuación constante de que el municipe pudiera estar detrás de la agresión contra el director de Marquesina Política, llevo al presidente municipal a clarificar que él no tiene nada que ver con este asunto.

Y no es gratuito, porque el buen Gerardo dejó ver en entrevistas que sospecha que el mensaje que supuestamente se le hizo llegar, en términos de que se calle o deje el estado, pudiera tener como remitente al presidente municipal. 

Es evidente que Javier Gándara pueda estar molesto con el periodista, pero eso no implica que utilizó su poder político y económico para agredir al periodista que él considera lo calumnió, pretender que las cosas sean así a más de simplista es irresponsable. 

También me queda claro que el alcalde, o cualquiera de nosotros tiene derecho a una vida privada, y que cualquier señalamiento que atente contra nuestra privacidad podrá generar molestia y tener las consecuencias legales del caso, como fue que lo canalizó el propio Gándara Magaña al demandar por calumnias y daño moral al periodista.

 

Por el impacto que un agresión contra un comunicador tiene, es evidente que la Procuraduría de Justicia del Estado, la Comisión de Derechos Humanos y hasta la propia PGR (que atrajo el caso) ya tomaron cartas en el asunto, porque sería muy delicado que la dinámica de trabajo de los que ejercemos el periodismo, se convierta en una especie de volado por nuestra integridad física.

 Creo que es fundamental, para evitar que este modelo se siga repitiendo, que el caso de la agresión contra Gerardo Ponce de León sea llevado a sus últimas consecuencias, que se investigue si quien lo golpeó lo hizo como represalia por su trabajo en medios, si fue víctima de un crimen común y corriente, o si esto tiene que ver con un conflicto de cualquier otra índole y por supuesto que se castigue a el o los responsables.


   Más noticias en esta sección
- ¿Desempleo con crecimiento económico?/
- Como nos pinta en Sonora el 2013 II
- El bono de Peña Nieto
- El “Estadio Sonora” y la proyección del estado
- Reforma laboral, pero con sentido común por favor
- ¿2015: Otro Bours en la gubernatura?
- La guerra del acueducto
- Ahora sí ¿Humo blanco en el Congreso?
- Acuerdos en el horizonte
- El huracán “Josefina” y el recuento de los daños
- El país sin peligros por la decisión del domingo
- El país en vilo por el 01 de julio
- Josefina y el PAN
- El éxito electoral de Padrés
- Enrique y el PRI
- Los desvíos del boursismo, solo la punta del iceberg
- Se acaban las campañas, ahora las definiciones
- "Es mejor morir de pie, que vivir de rodillas", Emiliano Zapata
- AMLO y el vuelco de la historia
- Los 312 años de Hermosillo y la coyuntura actual
   Comentarios
 
 
MULTIMEDIA
COLUMNAS
¿Desempleo con crecimiento económico?/
Por Demian Duarte
Crece bullying en Sonora
Por Francisco Rodríguez
LIGAS DE INTERÉS

  Marquesina Política

  5to Poder

  Crítica

  Tribuna del Yaqui

  Diario del Yaqui

  Sonora Hoy

  Ehuí

  Termómetro

  Dossier Político

  Nuevo Sonora

  El Observatorio

  La Pluma

  Expreso

  El Portal de la Gente

  Pasión por los negocios

  El imparcial

  Universal

  Excelsior

  Jornada

  Uno mas Uno

  La Prensa Hispana

  Arizona Daily Star

  New York Times

  Vortice WEB
  ABECE Noticias
  Info Genero

Un Producto HechoenSonora Network